Huertas en Caramoniña

 




 

Premiado

Categoría: Urbanismo: paisaje y ciudad

Nombre de la propuesta

Huertas en Caramoniña

Emplazamiento

Santiago de Compostela

Resumen

El casco histórico de Santiago de Compostela fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985. Desde entonces el Ayuntamiento ha venido potenciando la rehabilitación, tanto pública como privada, de viviendas y edificios dotacionales y, en los últimos años, del espacio urbano. Pero aun así todavía quedan agujeros negros en la ciudad; entornos degradados, sin un uso claro ni fácil acceso. Caramoniña es uno de esos lugares. Se encuentra, por un lado, en el cinturón verde que rodea el casco histórico por el este. Por otro, en la callejuela que comunica dicho casco con el barrio de la Almáciga, situado en otra de las pequeñas colinas que conforman la ciudad. El ancho de la mencionada callejuela, unido a un desnivel de más de veinte metros, resuelto con bancales independientes en la actualidad, limita el acceso y, consecuentemente, su uso. La primera actuación tiene que ver con la resolución de los problemas de accesibilidad entre los diferentes niveles. Cuando la pendiente nos lo permite, la comunicación se resuelve con rampas por dentro de la parcela. Cuando esto no es posible, se plantea directamente desde el exterior, como en la plataforma intermedia. Se facilitan así una serie de recorridos y zonas de estancia y relación entre bancales, con esplendidas vistas hacia la ciudad histórica y buena orientación suroeste. Un recorrido más corto, con escaleras, bordea las ruinas existentes. Se recupera el uso previo mediante la inserción de una serie de huertas. Al fin y al cabo, cual pista polideportiva o centro de salud, la huerta urbana se ha convertido en una dotación ciudadana más. Para favorecer esta actividad, se renuevan los pozos abandonados y se conectan con un canal superficial. Y se completa la intervención con una iluminación que recuerda, de alguna manera, al “campus stellae” que algunos ven en el origen del nombre de la ciudad. Esperamos convertir, en un futuro próximo, las ruinas en invernadero, aseos y almacén de aperos.

Autor/autores

Elizabeth Abalo, Gonzalo Alonso

Colaboradores

Roi Ríos, arquitecto. Carlos Bóveda, cálculo de estructuras. Gaia Enxeñería, cálculo de instalaciones

Fotografía

Hector Santos Diez

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